¡Es hora de sembrar!

El período de siembra es un buen momento para nuestra producción.

Lo esperamos con ansiedad e inquietud porque cada año es diferente y traerá sorpresas. ¡Participar en este proceso significa arriesgarse! Por eso, le daremos algunos consejos de inmediato para afrontar mejor este desafío:

¿Venir? Elige semillas de calidad, de productores certificados y con indicaciones precisas que te serán de gran utilidad para saber gestionar tu trabajo;

¿Cuando? Los tiempos siempre están especificados en las instrucciones de la etiqueta: ¡aprovéchalos! En general, las primeras siembras se pueden realizar en interior a partir de febrero, mientras que para la siembra en campo abierto será más adecuado esperar a partir de marzo;

¿Con qué suelo? Recomendamos suelos ligeros, que permitan que las raíces se desarrollen sin encontrar obstáculos.

¿Agua? El agua es fundamental para la germinación de las plántulas. El sustrato debe estar húmedo pero nunca empapado. Las semillas absorberán el agua y comenzarán a desarrollarse. Prefiere rociar con una botella de spray en lugar de agua directamente con un vaso.

Temperatura? Después de enterrarlas, las semillas deben mantenerse calientes, preferiblemente entre 15 y 20 °C.

¿Sabías que algunas semillas, como la Color de malva, ¿necesitan un período de exposición al frío antes de tener el estímulo para germinar? Sin embargo, ¡ten siempre en cuenta las sugerencias de la etiqueta!

La siembra no siempre es un proceso rápido: encontrar la materia prima, proceder a las labores de plantación y cuidar las pequeñas semillas hasta la germinación y en las diferentes etapas de desarrollo. ¡Dedica la cantidad adecuada de tiempo a este trabajo!

¡No te apresures a lograr un resultado porque sabemos que la naturaleza a veces hace lo que quiere! ¡Pero es precisamente en este extraordinario escenario de posibilidades donde pueden hacerse realidad grandes satisfacciones!

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